top of page

Perfeccionismo: la trampa silenciosa que nos paraliza

  • 10 feb
  • 3 Min. de lectura

Hace muchos años hubo una época en la que, en cada entrevista laboral, me preguntaban cuál era mi mayor debilidad. Y yo, con cierto orgullo disfrazado de modestia, respondía: “ser perfeccionista”. Lo decía porque había escuchado que era la respuesta correcta. La que sonaba comprometida, profesional, responsable y la que las personas de recursos humanos querían escuchar y yo quería el trabajo, era un win-win.


Hoy lo digo desde un lugar distinto, uno que todavía estoy aprendiendo a transformar. Porque el perfeccionismo (desadaptativo, diría mi psicóloga) puede ser una de las cargas más pesadas que llevamos durante años sin darnos cuenta.



Todos los lunes tengo mis sesiones de terapia. Son mis espacios sagrados para repensarme, recibir una guía amorosa y trabajar en todo eso que siento que todavía no puedo resolver sola (que, siendo honesta, es bastante). La semana pasada, mi terapeuta me preguntó por qué estaba postergando tanto el lanzamiento de The in between. ¿Qué me faltaba?


Entonces apareció mi gran lista de excusas prolijas: que los contenidos no estaban terminados, que todavía había cosas por ajustar, que necesitaba pensar un poco más, que requería más tiempo, que quizá no era el mejor momento para lanzar. Y podría seguir.


Pero la verdad era otra. Tenía todo hacía mucho tiempo. Lo que pasaba era que todo estaba siendo evaluado por mi versión más crítica y exigente.


Ahí entendí algo incómodo: la vara del perfeccionismo muchas veces no impulsa… paraliza. Convierte cada proyecto en un examen imposible de aprobar. Funciona como un filtro que nos convence de que nada, nunca, es suficiente.


Siguiendo con la sesión, mi terapeuta me propuso un ejercicio simple: hacer una lista de ventajas y desventajas de ser perfeccionista. Pensé que iba a ser equilibrada. Pero cuando me senté a escribir… solo pude completar la columna de desventajas. La lista empezaba así:


  • Perder muchísimo tiempo y energía revisando todo una y otra vez. 

  • Analizar obsesivamente si está bien, si alcanza, si podría ser mejor. 

  • Frustrarme cuando algo no sale exactamente como esperaba. 

  • Abandonar proyectos que en realidad tengo muchísimas ganas de hacer.

  • Dejar de empezar cosas por miedo a no estar a la altura. 

  • Postergar planes porque siento que necesito más tiempo para perfeccionarlos. 

  • Saturarme con detalles innecesarios.


Y entonces entendí algo clave: no era falta de tiempo ni de recursos. Era miedo mezclado con exigencia.

Voltaire escribió una frase que sigue resonando siglos después:  “Lo perfecto es enemigo de lo bueno”.

Y quizá hoy podríamos agregar algo más: también es enemigo de lo posible, de lo real y de lo vivo.


El perfeccionismo nos roba movimiento. Nos mantiene en una pausa eterna, esperando un momento ideal que nunca llega. Mientras tanto, las ideas se enfrían, los proyectos se diluyen y la confianza se erosiona lentamente.


Tal vez la pregunta no sea “¿está listo?” sino: ¿Qué pierdo si no avanzo?


Avanzar imperfectamente también es avanzar. Publicar algo incompleto puede ser más valiente que guardar una obra perfecta que nadie ve. Porque crear, compartir y equivocarse también forman parte del proceso creativo.


Si hoy estás postergando algo porque todavía no está perfecto, porque sentís que todavía no es suficiente, porque creés que te faltan cosas… te dejo una invitación:

Preguntate qué estás dejando de vivir mientras esperás la perfección.


Quizá el verdadero acto de amor propio sea permitirte empezar antes de sentirte lista.


Te comparto un pequeño manual que armé como recordatorio personal para esos días que estoy a punto de abandonar una idea o proyecto porque siento que “todavía no está listo” (ver guía)


Comentarios


IMG_4307_edited_edited_edited.png

¡Bienvenida!

Un espacio para acompañarnos e inspirarnos mientras algo adentro se transforma

Recibí todo el contenido por mail

  • Facebook
  • Instagram
  • Twitter
  • Pinterest

Recibí el contenido por mail

¡Gracias por tu mensaje!

© 2026 ✧ The in between ✧ 

bottom of page