Tres libros que nos ayudan a volver a abrirnos a la creatividad
- cynbluske
- hace 4 días
- 3 Min. de lectura
Actualizado: hace 4 días
Creo que hay una idea bastante instalada de que la creatividad es algo con lo que algunos nacen y otros no. Como si fuera un talento mágico, un don exclusivo, una lotería genética...
Una idea que, para mí, está bastante errada.
La creatividad no es ajena a nadie. No es algo con lo que algunos nacen y otros no. Creo que es parte de todos, pero algunos aprenden (y se animan) a cultivarla, a nutrirla, a darle espacio. Y digo aprenden y se animan, porque en algún momento el mundo nos enseñó que lo mejor era aprender a performar: rendir, cumplir, producir, responder expectativas. Y performar y crear no van muy de la mano.
La creatividad no es un hobby. No es un estado excepcional. No es un golpe de suerte. Y definitivamente no es una habilidad exclusiva de artistas.
Personalmente, veo la creatividad como una manera de habitar el mundo. Como una forma de vivir la vida, de elegir, de mirar, de vincularnos con otros y con nosotros mismos. Como un estado interno de curiosidad, sensibilidad y presencia.
Ser creativos no es hacer cosas lindas. Es animarnos a vivir más conectados con lo que sentimos, con lo que deseamos, con lo que nos mueve. Es salir un poco del piloto automático. Es hacernos preguntas. Es escuchar más. Es jugar. Es probar. Es equivocarnos. Es volver a intentar.
Y en ese camino, los libros pueden ser grandes aliados. No para darnos fórmulas, sino para despertar lo que ya tenemos adentro.
Estos son tres libros que, de distintas maneras, ayudan a volver a abrirnos a la creatividad.
1. El camino del artista — Julia Cameron
Este libro es, para mí, un antes y un después.
No habla de creatividad como talento, sino como energía vital bloqueada. Como algo que está en todos, pero que muchas veces queda tapado por miedos, exigencias, mandatos, culpas y voces internas que nos dicen que no somos suficientes.
Julia Cameron propone un camino simple pero profundo: volver a conectar con nuestra voz interna, con nuestra intuición, con nuestro deseo genuino de crear. Y lo hace a través de ejercicios, rituales y pequeñas prácticas cotidianas que nos ayudan a limpiar esos bloqueos y a reconectar con nuestro flujo creativo natural.
No es un libro para leer rápido. Es un libro para habitar.
2. Roba como un artista — Austin Kleon
Este libro es liviano, visual, directo y muy liberador.
Parte de una idea hermosa: nada se crea desde cero. Todo nace de lo que miramos, lo que admiramos, lo que nos inspira. Crear no es inventar algo completamente nuevo, sino mezclar, reinterpretar y resignificar lo que nos atraviesa.
Es un libro que saca presión, que quita solemnidad y devuelve el juego. Nos recuerda que la creatividad también es curiosidad, exploración, ensayo y error. Que no hace falta tener todo claro para empezar. Que empezar, justamente, es lo que aclara.
Ideal para cuando estamos bloqueados, inseguros o con miedo a “no ser originales”.
3. Big Magic — Elizabeth Gilbert
Este libro habla de creatividad desde un lugar profundamente humano.
Elizabeth Gilbert la presenta como una fuerza viva, curiosa, traviesa, que busca personas dispuestas a colaborar con ella. Personas que se animen a crear sin estar obsesionadas con el resultado, el éxito o la validación.
Big Magic invita a recuperar una relación más liviana con la creación: menos exigente, menos dura, menos castigadora. A crear por el simple placer de hacerlo. Por amor. Por curiosidad. Por necesidad interna.
Es un libro que da permiso. Y a veces, eso es todo lo que necesitamos.
Volver a la creatividad no es sumar una actividad más a la agenda. Es cambiar la forma en la que miramos lo cotidiano. Es permitirnos más sensibilidad, más presencia, más intuición.
Porque la creatividad no es algo que se busca afuera. Es algo que se recuerda.
Y cuando la recordamos, algo en nosotros vuelve a encenderse ✨











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